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El Blog de la Hiperactividad

OTRO ARTICULO SOBRE ADULTOS QUE NOS DA QUE PENSAR

OTRO ARTICULO SOBRE ADULTOS QUE NOS DA QUE PENSAR

Lo que esconde un conductor agresivo

Ilustración: Julio César Gómez

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VARÓN, MAYOR DE EDAD. Tiene ínfulas de justiciero. Cree que todo el mundo debería manejar como él y asume que logrará impartir la lección a las malas. No conserva la distancia con respecto al carro de adelante e impide el paso de quien necesita su carril. Si alguien logra meterse en ese espacio, le hace luces, le pita y lo alcanza para hacerle saber su disgusto con toda suerte de epítetos grotescos, casi siempre antecedidos de prefijos del calibre de ’doble’, ’triple’ o ’tetra’. Incluso puede amagar con sacar un arma de la guantera. O hacerlo.

De seguro los síntomas anteriores ya evocan un recuerdo, un rostro y un nombre propio, porque ni el ingenuo Tribilín ni el pacífico Homero Simpson han sido ajenos a esos comportamientos. Aunque la "furia del camino" -el road rage- es un trastorno que no ha sido medido en Colombia, para hacerse a una idea de su magnitud basta decir que en la civilizada Ontario, Canadá, uno de cada tres conductores admite haber actuado según esos síntomas y el 40 por ciento de los conductores asegura haber sido víctima de uno de ellos, según un estudio del Centro de Adicción y Salud Mental de Toronto publicado hace un par de años. En Estados Unidos, por su parte, se calcula que cuatro de cada cinco personas con furia del camino son hombres.

El asunto es serio: pedirle a uno de ellos que conserve su distancia o que respete las señales de tránsito es como creer que para que una persona deje de fumar basta con informarle que el cigarrillo causa cáncer. Tal como lo revelan diversos estudios, estos comportamientos muy probablemente son la consecuencia de problemas mentales como el déficit de atención con hiperactividad o el trastorno explosivo intermitente.

Justamente, uno de los síntomas de la persona con hiperactividad -aparte de su incapacidad para quedarse quieta- es la impulsividad. Una condición que le dificulta esperar turnos o acatar instrucciones. Por su parte, el trastorno explosivo intermitente -que en buen cristiano no es otra cosa que la iracundia-, se caracteriza por las reacciones excesivamente agresivas en relación con la provocación. Valoraciones psico-fisiológicas también plantean una excesiva tensión arterial sistólica -medida por la sangre que sale del corazón- cuando los conductores agresivos tienen problemas en la vía.

Una personalidad con esas características metida en un carro produce un caldo explosivo. Como afirma el psiquiatra Rodrigo Córdoba, "según los aportes de la teoría dinámica, el carro es un elemento simbólico, fálico, que tiene que ver con la fuerza y con elementos relacionados con la capacidad de competir".

articulo completo aqui: http://www.cambio.com.co/salud_cambio/780/ARTICULO-WEB-NOTA_INTERIOR_CAMBIO-4253405.html

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